Leyendo el artículo sobre Internet de 1991 caigo en la cuenta de algunas cosillas. El planteamiento que se hace en el mismo es que con esto de Internet va a ser más fácil vender y vender y vender: billetes de avión, películas, ositos de peluche, noticias, de todo. El artículo va enfocado a esa facilidad y olvida algo importantísimo: Internet funciona en dos direcciones, el que compra también puede vender, más todavía, el usuario también puede “compartir”, más aún, el pretendido usuario también puede crear.
Me he preguntado alguna vez como las grandes empresas, las que mandan de verdad en el tinglado este que gustan llamar democracia, dieron apoyo al desarrollo del Internet tan “libre”. La respuesta, creo, está en lo dicho al principio: no vieron el otro lado de la moneda y no pusieron medidas, claro. Por supuesto, las grandes empresas de telecomunicaciones se frotaban las manos, y con razón. Pero los que manejaban la industria tradicional de entretenimiento, multimedia, información, no vieron ni de lejos lo que se venía y así, pasaron de frotarse las manos a llorar como niños viendo como la oferta crece infinitamente, es más difícil engañar al usuario, los contenidos mejores están en otros sitios, compartir les deja sin tajada, etc.
Pero claro, siguen siendo los que mandan. Y la prueba es el canon, a todas luces injusto, las leyes que acabarán aprobándose, a todas luces injustas y las ayudas estatales que no son más que soltar pasta a los ‘listos’ de turno.
Con todo, la lucha continúa y no parece que vayan a ganar tan fácilmente. El canon está obsoleto en gran medida ya que cada vez se depende menos del soporte físico y, de momento, no han podido meter mano a las telecomunicaciones (pero ojo, están en ello). Tampoco las absurdas leyes que quieren imponer para cerrar el p2p son aplicables.
Escribo esto con media sonrisa solamente. En el fondo, de una forma u otra, se está demostrando de nuevo quien sigue mandando. (Y no me extiendo hablando de otros sectores y otras ayudas/impuestos).
Democracia, sí, claro…


