martes 2 de febrero de 2010

Internet, suma, y sigue

Leyendo el artículo sobre Internet de 1991 caigo en la cuenta de algunas cosillas. El planteamiento que se hace en el mismo es que con esto de Internet va a ser más fácil vender y vender y vender: billetes de avión, películas, ositos de peluche, noticias, de todo. El artículo va enfocado a esa facilidad y olvida algo importantísimo: Internet funciona en dos direcciones, el que compra también puede vender, más todavía, el usuario también puede “compartir”, más aún, el pretendido usuario también puede crear.

Me he preguntado alguna vez como las grandes empresas, las que mandan de verdad en el tinglado este que gustan llamar democracia, dieron apoyo al desarrollo del Internet tan “libre”. La respuesta, creo, está en lo dicho al principio: no vieron el otro lado de la moneda y no pusieron medidas, claro. Por supuesto, las grandes empresas de telecomunicaciones se frotaban las manos, y con razón. Pero los que manejaban la industria tradicional de entretenimiento, multimedia, información, no vieron ni de lejos lo que se venía y así, pasaron de frotarse las manos a llorar como niños viendo como la oferta crece infinitamente, es más difícil engañar al usuario, los contenidos mejores están en otros sitios, compartir les deja sin tajada, etc.

Pero claro, siguen siendo los que mandan. Y la prueba es el canon, a todas luces injusto, las leyes que acabarán aprobándose, a todas luces injustas y las ayudas estatales que no son más que soltar pasta a los ‘listos’ de turno.

Con todo, la lucha continúa y no parece que vayan a ganar tan fácilmente. El canon está obsoleto en gran medida ya que cada vez se depende menos del soporte físico y, de momento, no han podido meter mano a las telecomunicaciones (pero ojo, están en ello). Tampoco las absurdas leyes que quieren imponer para cerrar el p2p son aplicables.

Escribo esto con media sonrisa solamente. En el fondo, de una forma u otra, se está demostrando de nuevo quien sigue mandando. (Y no me extiendo hablando de otros sectores y otras ayudas/impuestos).

Democracia, sí, claro…

sábado 30 de enero de 2010

Tabletas

Me ha hecho gracia la casualidad. Ojeaba hace un rato un "Investigación y Ciencia" de 1991 y me he encontrado con estas "tabletas". En general, todo ese número de la revista es curioso, (bueno, lo será más cuando lo acabe de leer). La visión de Internet y demás cacharros de entonces comparado con lo que hay ahora es un ejercicio divertido.

Si me animo, lo escaneo entero y os lo paso (lo miso está por Internet, agradezco ayuda).



sábado 23 de enero de 2010

Meccano en venta

Visitar el trastero de casa de mis padres, ¡qué nostalgia! Ahí descansaba entre otros mi Commodore 64, el Scalectric, y el que fue mi juguete estrella, el Meccano nº 9 con el que pasé tantas horas jugando en Francia y del que ya hablé hace poco. Creo que ya no pueden competir con las consolas o los juegos de plástico, no obstante, lo he puesto en venta. Vamos, que soy un nostálgico pero las guitarras ya me ocupan demasiado sitio en mi casa y mis padres se alegran de que les deje más sitio.
Eso sí, escanearé los manuales como recuerdo y para enseñar a los nietos.


Más fotos aquí.

viernes 11 de diciembre de 2009

¡Suerte manchego!

Hoy me he despedido de un compañero de trabajo al que han echado de la empresa en la que trabajábamos. Se veía venir, es un chaval joven, llevaba poco subcontratado y las cosas andan regular. Su semblante me ha dado mal rollo, sobre todo porque me ha recordado la vez que yo, hace ya 13 años, pasé por eso. El mal trago viene acompañado de esa sensación de injusticia cuando sabes que en la empresa que dejas hay un montón de merluzos. Muchos de ellos se distinguen por frases del tipo “venga chaval, si esto te va a venir bien, verás como ahora encuentras algo mejor”. Aseguro además que el que ha pasado por eso no suelta la gilipollez. Aunque no puedo evitar pensar que pasar por esas situaciones deja una experiencia y que, como pasa con las putadas que uno recibe en general, mejoran “la visión del tinglado”. Y eso puede venir bien.
¡Suerte manchego!

viernes 4 de diciembre de 2009

Bajón post e-subidón

La verdad es que leyendo esto me da el bajón... Solo recordar mis pasos por urgencias se me quitan las ganas de tener ganas, como decía Gomaespuma en sus buenos tiempos. A mí también me han tenido horas en urgencias por temas que eran de urgencias. Allí hemos aguantado todos con cara de resignación, cara muchas veces compartida por los médicos y enfermeras.
En fin, que lo que siento ahora lo cuenta este mejor que yo.

jueves 3 de diciembre de 2009

e-futuro

Le contaba a mi sobrino de 14 años que yo, de pequeño, me agarraba grandes mosqueos cuando iba a la tele a ver mis dibujos animados y me encontraba una corrida de toros. Entonces solo había un canal de televisión. Mi sobrino me miraba raro (bueno, cuando le cuento mis batallitas suele mirar así casi siempre). Desde luego a él no le pasan esas cosas. Más aun, hace tiempo que no le veo frente a la tele, pero sí le veo frente al ordenador, jugando por Internet, chateando, a saber. Pertenece a una generación que puede elegir y que, como le pilla joven, está aprendiendo a elegir lo que le gusta en cuestión de música, pelis, chorradas mil. A la mierda “la tele”. Y así, de primeras, me mola. No es perfecto pero solo pensar lo difícil que lo van a tener los que a base de pasta y comprar canales/noticias/periódicos tenían controlado el asunto para lavar el coco al personal, se me hace la boca agua.

lunes 16 de noviembre de 2009

Rezo final

Cuando tenía 15 años iba a un “colegio de curas”, solo varones. Había un profesor, ya viejo, cura, y con uno de los mejores motes del colegio, que tenía la costumbre de rezar si su clase era la última del día. Por supuesto, su intención era que rezásemos con él en voz alta. Para más inri, en mi caso, eso sucedía el viernes a las 17h00 (que triste, casi todos mis amigos no tenían clase el viernes por la tarde a esas alturas).
El caso es que llegado el momento al final de la clase, el cura en cuestión empezaba a rezar y entonces, el alumnado seguía diferentes caminos: los había que empezaban a recitar lo primero que les venía a la cabeza, otros se dedicaban a soltar diferentes sonidos guturales, otros intentaban contener la risa. Soy incapaz de recordar si alguno seguía al cura/profesor, de hecho, creo que era imposible saberlo en medio de aquel barullo. El punto álgido era el final: nadie acababa a la vez, alguno se atrevía incluso a pronunciar el mote del cura en cuestión, otros tosían, estornudaban, incluso alguno soltaba algún taco.
En fin, que una cosa es lo que pretendían los padres, otra lo que pretendían los curas y otra lo que a un chaval de 15 años le pedía el cuerpo. Amén.